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viernes, 23 de marzo de 2012

La charla previa, una cuestión que pasa de desapercibido

Los padelistas se toman un descanso
y luego inician su preparación físico-mental

(Foto inicial de coches 4X4.net)
Las parejas de pádel planifican los partidos con antelación. Se toman una semana completa o hasta el mes para analizar las posibles chances de progresar, a pie firme, en un campeonato de la región o del Pádel Pro Tour. Cada uno de ellos maneja sus respectivos tiempos en torno a la preparación física y mental, sistemáticamente independiente. Podrá haber ciertas similitudes sobre la forma de encarar los entrenamientos. Pero el método de llevarlo a cabo, que las duplas conservan por naturaleza, será inigualable. 

Una charla previa no se desenvuelve dentro del vestuario, es decir, minutos antes de salir a la cancha. En tal caso, sería un entrecruce de palabras insuficiente y poco efectiva: solo se dirían qué movimientos deberían realizarse, las tareas mínimas a cumplir, la ubicación de juego favorable y productivo, y qué cualidades básicas prestar atención del rival. 

La brevedad de tiempo para señalar estos detalles podría jugarles en contra y hasta poner en riesgo la victoria, sí no se busca una solución instantánea. ¿Por qué existe la posibilidad que aparezca este fenómeno? Puede suceder que el escenario, planteado de antemano, se modifique al momento de pegarle a la pelotita. Según mi impresión, suele darse vuelta el panorama imaginado por razones internas o externas.

Las internas se refieren cuando la propia pareja se olvida, por accidente, de las indicaciones y el plan premeditado se desvanece, provocándose descoordinación y equivocaciones. O también sí se desobedece intencionalmente la táctica propuesta por el otro, ya que se siente poco identificado de dicha estrategia. El contrincante es un factor de complicación cuando invierte sus roles de juego habituales (recursos de disparos, mano hábil) y los mejora al desplazarse dentro del campo de juego. Esta actitud confunde y desorienta…

Para evitar sorpresas de cualquier tipo y culpa ajena, la dupla podrá recurrir a la charla previa: una verdadera conversación que posibilité discutir, intercambiar opiniones y lograr una estrategia mutua de juego.

La lesión física duradera imposibilita
a la pareja de jugar un torneo

(Foto inicial de Padelcenter)
El inicio del diálogo se consolidará cuando se tome la decisión de arreglar un día y horario de encuentro cómodo para ambos. Concordar el punto común podrá ser un dato irrelevante pero fortalecerá la confianza, la amistad establecida y el crecimiento deportivo. Aceptar la reunión forzosamente no brindará buenos resultados a posteriori, debido a que todos los actos van a ser tomados de mala gana y, posiblemente, con desgano.

Hay dos obstáculos que conspiran a la postergación de la cita: falta de tiempo libre a causa de compromisos laborables y ausencia por enfermedad o desgaste físico (problemas estomacales; lesión en el hombro, tobillo, rodilla). Éste último síntoma determinará la presencia de los deportistas en el torneo o su abandono automático.

La falta de tiempo de preparación es real. Muchos jugadores profesionales no viven del pádel sino que lo practican como ocio/distracción, estilo de vida, competencia o segunda oportunidad de entrelazar nuevos vínculos afectivos. Ellos trabajan todos los días: son profesores de pádel, comerciantes o empleados que le llevan el pan a su familia. Más tarde, sí se distienden con la pala bajo el brazo. 

Es cierto que este deporte, a nivel competitivo, aporta dinero que solventan pérdidas económicas… pero el monto recaudado es insuficiente: la participación en un campeonato implica poner plata de tu bolsillo para pagar los viajes de traslado, alojamiento y equipamiento necesario.

Retomando la cuestión principal, el lugar de referencia que acordaron indicará sí realizarán la actividad física en el club o la plática psicológica. Esto dependerá, en gran parte, de la gravedad de desgaste físico (o lesión) que atraviesen y su período de recuperación estimado.

A partir de aquí, la charla previa tomará dimensión. La pareja mostrará su mejor estado de ánimo y se comprometerá a afrontar el nuevo desafío. El optimismo lo lucirán a pleno.  

PLÁTICA PSICOLÓGICA

La reunión entre los dos padelistas se puede pautar en el buffet del club. En tal caso, tendrían la ventaja de pedir algo de comer y compartir una buena mateada (se lo llama así al acto de tomar mate por turnos) acompañado de unas sabrosas galletitas/bizcochitos, dándole vigencia a la tradición natal. Así se genera un clima más relajado.

En una charla previa puede haber
uno o más "cerebro del equipo"

(Foto inicial de Padelcenter)
El estilo y la fluidez de la conversación “desnudará” el grado de confianza que entablaron. El humor predominante, develará el compañerismo construido. Yo creo que la desconfianza se nota sí aparecen continuamente minutos de silencio, es decir, baches.

Los temas que ambos planten sobre la mesa son infinitos. La manera de tratarlo también. Primero habrá que ver cuál es la situación deportiva que viven, en otras palabras, la posición que ocupen en el PPT o torneo local. Esa característica se debe entrelazar con el estado mental que atraviesen: alegría o tristeza. Una pareja que pierde muchos partidos y no logra pasar la primera fase, tiende a ocasionar una separación interna definitiva. Vale aclarar que todos los casos y las circunstancias son distintos. Algunos de ellos tienen la fuerza espiritual para revertir el mal momento.

En toda charla previa hay un líder, denominado “El cerebro del equipo” (puede haber dos). Quiénes posean esta potestad tienen la virtud de inventar estrategias de ataque-defensa que permitan desestabilizar las pretensiones del oponente. Son personas muy detallistas: corrigen errores finos y perfeccionan el plan enunciado. Más allá de esto, deben tener una prestación especial para escuchar las opiniones del otro y debatir sanamente. Un individuo que habla solo durante mucho tiempo transforma la conversación de interesante a aburrida. La interacción tiene que ser constante.

La opinión no debe ser única y determinante, tiene que convivir la discrepancia. Saber la postura ideológica de tu semejante favorecerá el surgimiento de ideas novedosas, ayudará a evitar errores y buscar soluciones ágiles.

Lo más importante de la plática es confesar todos los sentimientos que piensa del otro: cosas qué le agradan y desagradan, elogios, reproches o manías que les inquieta. Siempre se debe ser sincero. Nada debe guardarse, lo mejor es aclararlo cara a cara y en el momento justo.

La estrategia mutua de juego radica en la capacidad del líder para transmitir conocimientos de forma sencilla y didáctica. Armar gráficos de tácticas a mano y mirar vídeos de partidos viejos, facilitará el proceso. Preguntar aquellos temas que se tiene duda prevendrá al equipo de cometer equivocaciones en el campo de juego. 

  • Armar gráficos a mano: Los dibujos a mano captan la atención y concentración de la persona, debido a que los grafitis provocan curiosidad. El líder deberá explicar el esquema de ataque-defensa de manera concisa, precisa, divertida y simple de entender. Al mismo tiempo, el tono de la voz tendrá que resaltar con mayor fuerza aquél aspecto que debe mejorarse. ¿Por qué cambiar el tono de voz? Sí el capitán del equipo resalta firmemente algo, el cerebro lo archivará más rápidamente que otro episodio (como un recuerdo visual y auditivo) y lo accionará espontáneamente al momento que le sea útil. Será un perjuicio propio de la pareja cuando se quiera enseñar algo mediante insultos, porque la cabeza absorberá solo el miedo de quién se lo dijo y ese pánico entrará en cancha (éste tratará por la fuerza de equivocarse menos para no sufrir maltrato). 

  • Mirar vídeos de partidos viejos: Los vídeos también captan la atención de la persona. Sí ambos conocen a qué pareja se van a enfrentar en primera ronda, pueden mirar vídeos de ellos en diferentes campeonatos y superficies. El objetivo: encontrar el punto débil del rival. El aprendizaje se concreta cuando se observa detenidamente ciertos movimientos y éste se lo repite varias veces ¿Por qué repetir la jugada varias veces? Al rebobinar la cinta, el ojo pondrá mayor interés en el detalle del golpe. Por ende, el cerebro asimilará la información como imagen visual (pasará luego a ser recuerdo visual). Cuando se produzca una situación parecida a la del vídeo, el jugador recordará la solución del problema y pondrá en funcionamiento el mecanismo de defensa. No siempre este sistema le permite ganar el punto. Otra alternativa: un jugador se para delante del televisor e imita la técnica del movimiento correctamente. Así se almacena el recuerdo. 

El aliento entre sí, es positivo
para el espíritu del equipo
(Foto inicial de Padelcenter)   
El descanso o break out permite ordenar las ideas y no abrumar la cabeza con tanta información. Es aconsejable caminar unas cuadras para despejar la mente, hablar de la actualidad del país o disfrutar de una bebida refrescante. La charla psicológica puede durar horas. Cuánto menos errores hayan, más rápido se explicará todo.

Al finalizar la conversación los compatriotas se podrán levantar de la silla, golpearse los nudillos de la mano y decir efusivamente: “¡¡Vamos a jugar nuestro mejor campeonato de la historia!!”. Las palabras de aliento son sinónimo a espíritu positivo. 

Seguramente los padelistas se sentirán nerviosos cuando les llegue la hora de ingresar al campo de juego. Pero de algo están seguros: el primer escalón del triunfo lo han alcanzado.

ENTRENAMIENTO FÍSICO


Fernando BELASTEGUIN
-- Nº 1 del PPT--
Belasteguin explica su rutina de entrenamiento 
de 2009: 

"El físico lo entreno 
dos horas, todos los días" 




Audio extraído de un vídeo de AJPP - Asociación de Jugadores Profesionales de Pádel (mostrar clip)




Eloy GUERRERO Vallespín
-- Nº 119 del PPT-
-
Guerrero enfatiza la importancia del calentamiento físico:

 "Es muy importante calentar antes de jugar, porque hay muchísimas lesiones"


Audio extraído de un vídeo de Padel en la red (mostrar clip)

   








"OPINO DESDE LA VIVENCIA PROPIA"

martes, 28 de febrero de 2012

La confianza mutua simboliza evolución

Hernán Auguste y Cristián Gutierréz
festejan haber ganado el Mundial de Pádel de 2006

(Foto inicial de Padelcenter)  
La imagen de una pareja de pádel coronándose campeón marca la meta alcanzada. El trofeo que elevan en el cielo es igual al éxito deportivo. Ambos  se dan un abrazo por el título, se cuentan chistes, bromean y sonríen. Sin darse cuenta, ellos lograron algo más que un premio o aplausos de la gente: pudieron la confianza mutua. Este fenómeno humano tiene la particularidad de perdurar latente durante muchos años…

La confianza mutua no se produce inmediatamente sino que se fabrica cada día: la pirámide afectiva se inicia con una base sólida, colocándose ladrillo por ladrillo de manera paulatina y segura. Sí la base fuera inestable, la relación se derrumba por completo y los conflictos privados tienden a salir a la luz.

Este vínculo social nace al momento que los dos padelistas se ponen en contacto por primera vez (telefónicamente, mandándose un mail, mediante las redes sociales o la sugerencia de un tercero) con el propósito de formar una dupla de juego. La raíz toma dimensión cuando se concilia un lugar de encuentro común para discutir el tema, llámese un club de pádel, bar o parque. A veces ocurre que los individuos ya tienen un lazo familiar o son muy buenos amigos, por ende el proceso se torna menos complejo.  

Sí los deportistas deciden reunirse en un club y se desconocen entre sí, la tensión e incertidumbre tomará cierto protagonismo. Porque ignoran qué tipo de persona se encontrarán enfrente.


Entonces la cabeza empieza a funcionar. Los pensamientos obstinados aumentan con la cercanía al sitio indicado: “¿Habré elegido bien?”, “¿debí haber esperado que pasara un tiempo?”“y si no funciona… ¿qué hago?”. Los estados de ánimos son indistinto, pueden darse o no. 
Siempre dependerá de la personalidad de cada uno y qué tipo de amabilidad sostuvieron durante la comunicación previa.      

Al verse cara a cara, la primera impresión que automáticamente se acciona es la perspectiva estética o rasgos externos, es decir, juzgar el estado físico: flaco, gordo o robusto. La mente se arma un perfil prematuro que le permita sacar conclusiones de posibles virtudes o defectos de éste en cancha. En definitiva, todo se maneja en un campo de especulación. Las verdades absolutas no existen. 


Un diálogo inicial ameno y fluido puede “aceitar” la relación y al mismo tiempo, transmitir serenidad en el otro para generar un ambiente agradable. Este fenómeno puede desembocar en una conversación amistosa que introducirá, involuntariamente, la piedra basal que hará de soporte a la pirámide de confianza mutua.  

Al conseguir que su semejante se suelte al hablar, se derrumba la barrera de defensa que el ser humano activa por naturaleza. Yo pienso que este sistema de protección sirve para “prevenir” un mal arranque de compañerismo y en tal caso, escapar fácilmente del problema.   

Dos padelistas planifican
estrategias de ataque 

(Foto inicial de Padelcenter)   
A pesar de haber un acercamiento, ambos tomarán recaudo en comentar cosas de su vida social y actividad física. Intentarán dar escasa información sobre su familia, los gustos o preferencias y la rutina diaria hasta estar completamente convencidos de poder realizarlo. 

En el marco deportivo, entrenarán como nunca lo hayan hecho en su vida. Mostrarán el máximo potencial que asegure impresionar al otro: correrán todas las pelotas, conectarán golpes imposibles y exhibirán pequeños lujos. En breves tramos habrá algún cruce de palabras pero siempre estarán enfocados en su trabajo. El mensaje que quieren transmitir es el convencimiento: “Mirá el talento que tengo. ¡Tenéme en cuenta!”. Esta teoría que digo puede ser incorrecta, solo lo razono desde la vivencia propia.

La intensa sesión de peloteo (enfatizar la técnica) colabora en la delineación de los jugadores en el campo de juego, planifica estrategias de ataque, aísla el miedo a equivocarse y sentir culpa (entre ellos se corregirán sin ofenderse) con el fin de calibrar una dupla equilibrada.


Mientras las horas pasan, la timidez desaparece. Experimentarán un sentimiento de seguridad o acostumbramiento por la compañía. En definitiva incorporarán más ladrillos a la torre de confianza. 

El entrenamiento diario posibilitará el desenvolvimiento de la persona. Se podrán conocer más detalles de sus sentimientos internos: música que le fascina escuchar, deportes favoritos, libros o películas preferidas. La “flexibilidad” no es inminente sino que dependerá del carácter. Puede tardar días, meses o años. Lo seguro es que charlar con un tercero sobre gustos comunes ayudará a olvidar los problemas propios, consolidar la relación y solidificar las técnicas de juego.

El tejido de confianza, enhebrado durante un tiempo considerable, será clave en las competencias amateur y/o profesional. En sí pone a prueba la solvencia colectiva adquirida, es decir, la resistencia de la pirámide construida.

Este concepto abstracto puede parecer una cuestión menor. Sin embargo permitirá afrontar (en parte) situaciones desfavorables como perder el primer set y luchar en el segundo para “seguir con vida”. El nivel de desconfianza siempre quedará expuesta en cancha: no correr voluntariamente una pelota, chocarse entre sí para rematar, cortar el diálogo en momentos complicados del partido y producirse fastidio constantemente.

Belasteguín y Díaz  se conocen perfectamente
dentro como fuera de la cancha

(Foto inicial de Padelcenter) 
La cantidad de partidos jugados brindará mayor experiencia deportiva y mental para encarar nuevos desafíos. El despejar la mente de la pala reforzará la confianza. Por ejemplo ir a ver una película al cine, disputar un partido de fútbol o salidas nocturnas para divertirse. 

Aquí se completa la pirámide. Perdurar como tal se condicionará por varios factores: búsqueda de crecimiento personal o cambiar la pareja para superarse así mismo. 

Juan Martín Díaz y Fernando Belasteguín, actuales Nº1 del PPT (Pádel Pro Tour), son una pareja de pádel que hace 10 años juegan juentos. Salieron campeones del máximo circuito en 6 ocasiones: 2011, 2010, 2009, 2008, 2007 y 2006 con más 60 torneos ganados. (Mostrar último título alcanzado)

Toda confianza mutua puede transformarse en amistad. Sí se produce, los parientes de ambas familias se unirán. Compartirán en una mesa redonda historias de vida, anécdotas y aprovecharán para degustar un buen asado criollo. 

Se podrá ganar o perder un encuentro. Se podrá tener un excelente revés, la pareja ideal e invencible. Pero la confianza mutua siempre estará vigente, más allá del resultado final que se imponga.


TESTIMONIO DE LOS PADELISTAS 

Miguel LAMPERTI
-- Actual Nº 7 del PPT --
Lamperti declaró sobre la solidez de la pareja: 


"Llevarse bien y tener esa intimidad dentro de la pista, permite que cada pareja vaya evolucionando"


  

Audio extraído de un vídeo de PadelStar (mostrar clip)  




Sebastián NERONE
-- Campeón del Mundo
por Equipos y por Parejas --

Nerone declaró sobre la adaptación a una nueva pareja: 

"Tenés que darle un tiempo para conocerte con tu compañero y acoplarte mejor en la cancha"  




Audio extraído de un vídeo de My Best Play (mostrar clip)





Guillermo LAHOZ
-- Campeón del Mundo con España
 en 1998 -- 

Lahoz calificó su desvinculación con Gastón Malacalza y Raúl Arias:
  
          "La pasada temporada (2008) 
                fue un poco extraña"            


Audio extraído de un vídeo de AJPP - Asociación de Jugadores Profesionales de Pádel - (mostrar clip)





                                                                                                             Firmado por








"OPINO DESDE LA VIVENCIA PROPIA" 

"Vivencia Propia" se presenta oficialmente ante el público



SIEMPRE PICA ADENTRO abre las puertas de par en par en este 2012. Durante dos meses renovamos nuestras energías y reforzamos el estado ánimo, para encarar un nuevo año a puro pádel. Por eso, con un espíritu óptimo, tenemos el orgullo de anunciarles la primera novedad: se inaugura "Vivencia propia". Esta nueva sección consiste en narrar situaciones comunes que atraviesan los jugadores de pádel al instante de pegarle a la pelotita y analizar la incidencia que ocasiona en el entorno exterior. 

Los relatos no solo tratarán temas sobre el estado físico del padelista (lesiones, nutrición adecuada para mantenerse en forma, ejercicios de rutina). Sino hará hincapié en aspectos psicológicos que influyan, a posteriori, en el rendimiento del mismo. El grado de confianza que exista dentro de la pareja de juego, las amistades mutuas entabladas, los sentimientos cambiantes que sufran durante el partido... tendrán un espacio considerable a lo largo de dicha sección. 

Varios lectores se preguntarán: "¿Por qué entonces se llama Vivencia propia?", la respuesta es sencilla. La gran mayoría de las historias que cuente son de mi experiencia propia como padelista amateur. Intentaré transmitir todas las sensaciones, actitudes y gestos que conviven en esta extraordinaria disciplina deportiva. Debo aclarar que no soy un padelista que dispute torneos oficiales pero sí lo practico a menudo.   

Mis pensamientos que vuelque en el blog no son absolutos y terminantes, pueden haber opiniones discutibles y hasta divergencias importantes. Yo solo intento exponer mi postura ideológica. La diferencia ideológica es vital en nuestra sociedad. Por eso, reconoceré aquellas equivocaciones alevosas que haya cometido.  

Los relatos de "VIVENCIA PROPIA" no tendrán un plazo definido de publicación: podrán aparecer semanal o mensualmente. Todo dependerá del tiempo que requiera la elaboración de la nota. Lo seguro será que cada una de ellas estarán acompañadas de audios con declaraciones de los protagonistas, vídeos, informes especiales, estadísticas y entrevistas a gente entendida de la cuestión.

Las frases que aparezcan en cuadrados azules simbolizarán mi opinión acerca de un tema. Hoy daremos a conocer el primer artículo: "La confianza mutua simboliza evolución".  

Nuestro compromiso es brindarle una mirada más profunda al pádel y que ustedes comprendan por qué se producen ciertos fenómenos. Lograr que ambas premisas se cumplan, será el objetivo a alcanzar.


¡BIENVENIDO A TODOS!

          


SIEMPRE PICA ADENTRO

viernes, 18 de noviembre de 2011

El show del pádel sin público

Vista de afuera del Franco Pádel

Cuatros jugadores pelotean en una cancha de pádel. Mientras ellos se enfrentan, cincos luces blancas se encienden e iluminan  la pista de igual manera que en un estadio de fútbol. A las diecinueve y media hora, el sol se oculta y oscurece las calles del barrio de Monserrat. Sin embargo, el Club Franco Pádel reluce suficientes focos de luces para destacar su complejo deportivo, ubicado en la esquina México y Virrey Cevallos.   
 
Los competidores no se dan cuenta del detalle lumínico, porque siguen atentos al trámite del partido. La distracción es casi nula por el hecho que disputan el Torneo Clausura del Grand Slam 2011, donde clubes de Capital Federal (o también de Provincia de Buenos Aires) se ven las caras entre sí para definir un campeón.

Pasillo del club

De un instante a otro la pelota rebota contra un cristal trasparente, una de las parejas alienta mediante gritos efusivos y las zapatillas de un jugador se resbalan en cada corrida por el impulso de los pies. Esos tres ruidos son los únicos que escuchan constantemente en los alrededores. El pasillo, que está al lado de la cancha, se encuentra vacío: ninguna persona observa el encuentro entre Alejandro Takko y Norberto Torrado (Franco) ante la pareja Claudio Amoruso-Arturo Tarifa (Club A mí manera).

Un hombre, con anteojos oscuros y cabello canoso en los costados, se acerca a la pista  y apoya sus manos en el alambrado. El individuo en cuestión se llama Francesco y es dueño del local. Él observa con puntualidad el rendimiento de Takko y Torrado.

El oriundo de Calabria (Italia) afirma: “Mi hijo, Alberto Polola, juega en Primera”. A su vez, él agrega que las canchas se alquilan de noche “porque la gente trabaja todo el día” y no tiene tiempo para disfrutar el deporte.   

Francesco se retira del lugar y camina hasta el buffet. Allí lo esperan veinte personas, que se encuentran sentados en mesas circulares. Él se arrima a un grupo de amigos y conversa distendidamente.

Buffet que está al lado de la cancha de pádel

La muchedumbre que comía en ese sector miraba un programa deportivo que pasaba por la televisión. Una minoría charlaba y contaba largas historias de vida, justo al mismo tiempo que las parejas de pádel luchaban por ganar el encuentro. Los murmullos se elevaron hora tras hora. Las paredes del buffet estaban rodeadas de cuadros y reconocimientos.

Al terminar el cotejo, los jugadores sonrieron, se tomaron una bebida refrescante para  recuperar fuerza y se retiraron del club. Quedó atrás el partido de pádel, el silencio del ambiente y por sobre todo, el pasillo sin público.


                                                                                            
                                                                                                         SIEMPRE PICA ADENTRO
    

lunes, 17 de octubre de 2011

Juan Martín Díaz y Fernando Belasteguín, una pareja insaciablemente campeón del pádel mundial

10 de octubre de 2011

Juan Martín Díaz y Fernando Belasteguín en acción
(Foto Pádel Pro Tour)
La dupla argentina cosechan copas, títulos y récord como quién extrae dinero constantemente del cajero automático. La gran diferencia es que ellos alcanzaron su décima coronación este 2011 tras diez años de haber reinado el primer puesto del Pádel Pro Tour (PPT). Es decir, los éxitos tienden a seguir y la extracción de plata tiene un límite determinado.







Sonrisas de Díaz-Belasteguín luego de haber recibido
la premiación de la Copa Julio Alegría

Esta vez salieron campeones del XVI Internacional de Euskadi (denominado Copa Julio Alegría) del municipio de Bilbao, España. Le ganaron en la final a Pablo Lima y Juan Mieres por 6-4 y 6-4.

En el pádel, al ser un juego naturalmente de conjunto, se da la casualidad de que un jugador no tenga un alto rendimiento, que solo el compañero se encuentre en óptimas condiciones o ambos jueguen por debajo de su nivel. Pero el rival deberá preocuparse sí Díaz-Belasteguín están 100% concentrados y con precisión a lo largo de un partido, porque éste pueden perderlo. Así le sucedió a Lima-Mieres tras ser quebrados dos veces en su servicio por los "reyes" (apodo que identifica a los líderes del PPT): en el primer juego del set y el quinto del siguiente. El oriundo de Porto Alegre (Brasil) y el bahiense (Argentina) nunca pudieron recuperar aquellos puntos. Solo equilibraron el cotejo en el resultado.

Campeones del Master PPT 2007
(Foto de la web oficial de Juan Martín Díaz)
Díaz-Belasteguín son una pareja extraordinaria y demoledora tanto fuera como dentro de la cancha. Ambos consiguieron ser invictos durante un año y nueve meses, adueñándose de 23 títulos. La pareja se conoció en 2002 en tierras españolas. Desde 2006 hasta 2010 obtuvieron más de 70 pruebas del PPT y dos copas de Campeonatos del Mundo por Parejas (Ciudad de México 2002 y Buenos Aires 2004). Entre ellos se solidarizan al momento de presentarse un problema familiar y de otro estilo. Siempre intentan resolver ínfimas inquietudes para no trasladarlas durante el encuentro. 

Hace diez años la gente los alienta, alaban y exclaman su nombre. Los jugadores saben que son los mejores del mundo, no solo por los títulos sino por el carisma que le transmiten al público y el respeto que les genera al contrincante. Suman y suman trofeos en su vidriera... son un equipo insaciable.

Juan Martín Díaz hace la "Gran Willy"



Ellos no saben que les deparará el futuro. Lo seguro es que marcarán una huella en el pádel. Y eso no se olvidará jamás.



                                                                                                         SIEMPRE PICA ADENTRO       

       

sábado, 8 de octubre de 2011

Un viaje en colectivo que resultó inútil


Oscar Nicastro (del lado derecho)
Hacía una semana que revoloteaba en mi cabeza el nombre del presidente de la Asociación de Pádel Argentino (APA), Oscar Nicastro. Entonces pensé de qué forma podría contactarme con él y hacerle una entrevista cara a cara antes del 25 de septiembre. El domingo 18 intenté barajar otra alternativa: armé una lista de jugadores de clubes de barrio. Finalmente elegí como segunda opción a la Asociación de Clubes de la Ciudad de Buenos Aires (ACCP). 
A pesar de la alternativa propuesta, comprendí que hay temas puntuales (rendimiento del pádel argentino en el mundo y equipo de la selección  nacional que solo Nicastro podía contestar.

En la tarde del lunes 19 del mismo mes, busqué por internet el número de teléfono del ente madre que representa al país a nivel internacional. Cuando lo encontré, lo anoté en un borrador.
Más tarde me senté cómodo en el sillón del living de mi casa y llamé por celular. Cuatro veces sonó el tono del teléfono. Ninguna persona atendió. Solo se escuchó la voz del contestador automático: "Gracias por comunicarse con la Asociación. Por favor, después del tono deje su mensaje (pi..)". Me negué a dejarles un mensaje.
Cuatro horas después, levante nuevamente el tubo para poder comunicarme con ellos. La respuesta fue idéntica. Traté de serenarme, no caer en pánico. Decidí llamar al día siguiente...

El martes las cosas siguieron de igual manera. A las dos de la tarde, llamé y saltó la frase clásica. Con el tiempo tapándome hasta el cuello, consulté al local Padel Center: negocio de venta de indumentaria de este deporte y principal página suministrador de información de la práctica en Argentina. Un joven me afirmó que ellos siempre les responden.

Los nervios y las ansias me mataron. Una hora después, agarré la dirección de la institución:  Esmeralda 1075 - piso 3 - oficina 38 y me dirigí hasta allí, sin certeza que me atendiesen. Antes de partir, salí al balcón para ver cómo estaba el tiempo. Tuve que ponerme una campera azul, a causa del viento frío que soplaba intensamente.  



Coloqué algunos papeles dentro de la mochila y cerré la puerta de entrada del edificio. Caminé hasta la intersección de las calles Humberto Primo y Piedras. Luego enfilé derecho por Piedras hasta llegar a Carlos Calvo, esquina donde estaba la parada de colectivos.







Sabía de antemano que la línea 17 me dejaba a unos metros de la asociación. El transporte de color verdoso claro con franjas horizontales negras era inconfundible. De aquí hasta aquél lugar me separaban 22 cuadras.







Cuando llegué a la parada, me senté de brazos cruzados en una escalera. Nadie estaba esperándolo. Las personas transitaban a menudo esta calle al igual que los bondis de las líneas 9, 10 y 45. Luego de 15 minutos, apareció el colectivo. Arrimó la carrocería cerca de la acera y paró instantáneamente. 







El viaje duró 20 minutos. El tránsito a paso de hombre impidió el arribo tempranero. Yo me quedé parado a lo largo del trayecto. Para no desequilibrarme, me sujeté con unos caños de aceros que colgaban por encima de las ventanas de los asientos.
Apenas el colectivo dobló en Avenida Santa Fe y Esmeralda, me bajé. Caminé hasta la dirección exacta. Observé a  hombres de saco y corbata, mujeres y extranjeros que cruzaban esa avenida. En cambio, los automóviles hacían sonar sus bocinas.

Llegué sin problemas. Lo primero que me sorprendió fue la construcción: era un departamento común y corriente. Tenía, creo, cinco pisos que sus ventanales daban por Esmeralda. No había ningún inscripción que diga "Asociación de Pádel Argentino". Me dí cuenta que la entrada de recepción estaba cubierta de un techo macizo. 
Extrañado, me acerqué al portero eléctrico y toqué el botón del piso 3, oficina 38. Sin respuestas. Dos veces más hice lo mismo y... nada. La tensión volvió a reinarme.


Llamé al portero del edificio, que se encontraba sentado en una oficina del pasillo de planta bajo. Él no me abrió la puerta, sino que hizo señas para que le hablara mediante el aparato eléctrico. Le pregunté: "¿Sabe sí acá esta la asociación de pádel?". "No, no. Creo que se mudaron a Belgrano. En esa oficina vive una chica.", me respondió. Mi reacción fue una combinación de bronca, desesperación y confusión. Sentí que realicé un viaje en colectivo que resultó inútil.




Terminado la conversación, me mandé un pique hasta la parada del 17 que quedaba en Avenida Santa Fe. El reloj que llevaba puesto indicaba que eran las cuatro. Mientras aguardaba que apareciera, reflexioné. Solo podía hablar con la ACCP. Por lo tanto arreglé un reportaje para esos días con Aldo Alvarez, director deportivo. No hubo inconvenientes. 

El 3 de octubre hice una llamada al hogar donde tiene como autoridad máxima a Nicastro. Me confirmó una mujer que "sí era la asociación". Ella propuso que el día 11 le envié un e-mail para  acordar una posible entrevista. 

Esta experiencia deja una moraleja: insistir con algo, sin perder la brújula. Y también: Siempre tener un "Plan B". Lo que sucedió no se lo deseo a nadie. A nadie. Amén.


                                                                             
                                                                                                         SIEMPRE PICA ADENTRO

lunes, 5 de septiembre de 2011

Vivir la Segunda Guerra Mundial para mudarse a Argentina

Francesco atiende todos los días el Franco Pádel 


Francesco suelta una carcajada que dura veinte segundos. Su rostro se llena de felicidad y los ojos se le achican: “Me siento más argentino que Argentina”, dice rotundamente. La voz se esparce por el Franco Pádel, donde él es dueño. El hombre apoya los dos brazos sobre el mostrador y sonríe.   

Claro, él no perdió la tonada italiana a pesar de que vino a Buenos Aires en 1967. El tano improvisa con un castellano ambiguo. Repite la palabra “Calabria”, separándolo en dos sílabas. Asocia esa región del sur de Italia y la historia de su vida: “Yo me críe en el campo. En aquel lugar teníamos una quinta”, recuerda mientras mueve los anteojos con la mano derecha y desplaza la otra sobre la cabeza calva.

Francesco vino a este mundo en 1939. Vivía acompañado de los padres y sus seis hermanos (uno de ellos falleció). Todos se ganaban la propina a cuesta de la agricultura.

Sin embargo, su niñez se vio marcada por la Segunda Guerra Mundial que se originó en 1939: “¡Corríamos debajo de las bombas!, porque venían los alemanes y bombardeaban a lo loco”, asegura. La única solución de la familia fue esconderse: “Estábamos cerquita de la ruta nacional y la estación de ferrocarriles. Cuando venían los aviones, sonaba una sirena dentro del pueblo. Nosotros abandonábamos la casa y huíamos a cualquier refugio”, confiesa seriamente. Hubo 70.000 civiles italianos que murieron por bombas lanzadas desde el aire.

Entremedio de la guerra, el señor de 72 años no tuvo tiempo de completar los estudios: “Yo solo hice la primaria. Luego estuve quince meses en el servicio militar de Nápoles.
Un solo hermano pudo estudiar: él se recibió de Ingeniero”, sostiene.

Tras el fin del enfrentamiento bélico en 1945, su padre le contó que conoció Argentina: “Mi papá estuvo tres veces”, agrega. Además supo que José, hermano mayor, visitó el país sudamericano. José le dijo a él que “aquí se vivía bien” y no lo dudó. Se instaló en Monserrat a partir de 1967.

Francesco empezó a trabajar en una carnicería (al lado del pariente cercano) porque “algo sabía” del matadero de vacas. Pasaron 44 años… pero nunca se propuso volver al continente europeo: “Acá me puse de novio, me case y tengo tres hijos”, aclara.

En la década del ´90, él decidió con su hijo mayor comprar un terreno abandonado. Querían darle vida al Franco Pádel: “Compramos una casa vieja en México y Virrey Cevallos, y nos preguntamos ¿qué hacemos?... se nos ocurrió hacer un club de pádel”, recuerda.

El hombre se aleja de la mesada después de estar apoyado durante 22 minutos. Se toca la rodilla izquierda insistentemente: “Me gusta el pádel. Antes lo jugaba, pero tuve un infarto óseo y me operaron de la rodilla. El doctor me dijo que no podía practicarlo más”, afirma mientras atrás se exhiben palas de distinta medida.

Francesco es un hombre jubilado que labura dentro del club. Lo único que le molestaría sería “no trabajar porque los huesos se aflojarían”. Al terminar de contar su experiencia de vida, él se sienta y espera paciente a su próximo cliente. Es conciente de la edad que tiene, pero eso es lo que menos le interesa.   


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